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KARINA VS CAPUTO Por lo bajo, los aliados de Milei ponen en duda su apoyo a la suspensión de las PASO

A pesar del respaldo que dieron pasa sostener el DNU 70, los gobernadores sostienen que la cuestión electoral corre por otro andarivel. La tensión entre karinistas y acuerdistas.
Nacionales

Durante la gestión de Alberto Fernández, la principal crítica que la militancia justicialista hacía llegar a sus dirigentes era la falta de accionar político. En un giro significativo de las circunstancias, en el gobierno de Javier Milei las voluntades de ejercicio de poder sobran y se reproducen a una velocidad desconcertante en cada una de las terminales a las que cualquier referente del oficialismo logra acceder. A casi tres años de su desembarco en la Casa Rosada, el mal que aqueja a la primera administración liberal libertaria de la historia mundial, por el contrario, es la falta de definiciones.

Martes tras martes, la mesa política que Karina Milei confeccionó a gusto y piacere para romper el Triángulo de Hierro que su hermano construyó para empoderar a Santiago Caputo se reúne para hablar sobre las principales encrucijadas de la gestión para no llegar a ninguna resolución. Más de un integrante, que ya empieza a sentir el pesar de tener fijado en su calendario el encuentro semanal, reconoció ante la consulta de este medio que la existencia del cónclave no tiene ninguna razón de ser. No existe una instancia real de toma de decisiones. “Son dos horas en las que todos fingimos que nos llevamos bien, no se resuelve nada y después los quilombos nos estallan en la cara”, confió a Tiempo un miembro del convite.

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Desde hace meses, el gobierno pelea mano a mano con su propia agenda y ambiciones. Tal como propusieron el último año electoral, La Libertad Avanza aspira a que los candidatos del 2027 se diriman sin PASO. La estrategia manifiesta es evitar el reordenamiento del peronismo, hoy atomizado en un sinfín de espacios y con una conducción deliberadamente cuestionada por varios sectores. El oficialismo también quiere impedir la consolidación de un gran frente opositor que conglomere a más de un partido, unifique criterios de convivencia democrática y logre cautivar a los mismos votantes que en algún momento sirvieron para hacer llegar al economista al sillón de Rivadavia.

Aunque todavía falta mucho y hay quienes están negados de empezar a hablar sobre la campaña, dentro del oficialismo reconocen que ante un posible escenario de balotaje, a diferencia de lo que ocurrió en 2023, Milei no la tendría tan fácil. En particular, si el candidato de la vereda de enfrente es el gobernador Axel Kicillof, quien pese a contar con la reticencia de un importante sector de su propio partido, en varias mediciones logra imponerse como una opción con mayor intención de voto que el propio libertario. Para los cerebros de la gestión, dispersar en la mayor cantidad de candidatos posibles a la oposición
es la forma más efectiva de lograr la reelección del presidente, más si los resultados económicos -como el sol- siguen sin aparecer.

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Para la gran hazaña, el oficialismo requiere irremediablemente de aliados y gobernadores que, después de demasiada agua bajo el puente, se muestran cada vez más quisquillosos para garantizar su apoyo irrestricto. En diálogo con este medio, más de un gobernador que esta semana garantizó al gobierno la falta de quórum en Diputados para impedir el tratamiento del DNU 70/2023 reconoció que las discusiones legislativas de la agenda diaria se mueven por un carril distinto al de las negociaciones por la Reforma Política.

Este miércoles, LLA reabrirá la cámara baja para tener una megasesión en la que tratarán la reincorporación de la Ley de Tierras, las modificaciones negociadas para el proyecto de Discapacidad, morosidad y varias iniciativas específicas pedidas por las provincias. Según los cálculos que realizan las espadas legislativas y los propios gobernadores, el oficialismo podrá anotarse un nuevo triunfo la próxima semana, aunque estará lejos de proyectarse como una victoria para la discusión por la reforma. “Una cosa es ayudar con un proyecto y otra es entregar las PASO sin saber cómo van a querer venir a compartirnos acá”, graficó un cacique nacional de buena sintonía con Balcarce 50.

El proyecto para suspender las Primarias fue ingresado en el Senado el 18 de abril pasado y desde entonces no tuvo mayores avances. La discusión entre las provincias y la gestión libertaria se mantiene trabada por la falta de acuerdos entre las partes frente a la discusión existencialista de las negociaciones electorales. Karina Milei pretende que los gobernadores primero garanticen sus votos para aprobar la reforma política y luego sentarse a pensar en las listas. Los mandatarios provinciales, en cambio, entienden que la discusión debe darse al revés. El capricho de las provincias tiene una razón de ser: las traiciones de la jefa espiritual de la nación libertaria se cuentan de a decenas.

imageAunque intentan que no, ésta tensión pone en pausa más de una avanzada del oficialismo, en particular en materia económica. Como contó este medio en más de una ocasión, hace varios meses que Luis Caputo exige a sus compañeros de mesa cerrar acuerdos que le permitan llevar una foto de previsibilidad de futuro a los «mercados» a los que debe pedirles que sigan acompañando el modelo libertario con desembolsos multimillonarios de dólares. Aunque con aspiraciones distintas, tanto su sobrino y asesor presidencial como la presidenta del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich, concuerdan en la necesidad de cerrar filas con los mandatarios lo antes posible para evitar, incluso, que alguien más lo haga antes y con mejores condiciones.

Para el ala acuerdista del gobierno, que también integra un cada vez más silencioso Diego Santilli, quien al parecer decidió resignar su protagonismo político en pos de seguir dentro del grupo karinista de la gestión, el gobierno debería resignar la ambición de pintar de violeta el país. Sería en pos de asegurarse no solo el acompañamiento parlamentario de los gobernadores, sino también su aparato territorial para consolidar la reelección de Milei. En la otra cara de la moneda oficialista, en tanto, descansan la hermana presidencial y sus armadores Martín y Eduardo “Lule” Menem, quienes no están dispuestos a entregar ni un ápice de su construcción territorial, ni siquiera si de esto depende su propio futuro al frente
del Ejecutivo.

Esta indefinición, de la cual Javier Milei no participa en lo más mínimo puesto que no está dispuesto a involucrarse en nada que tenga que ver con decisiones políticas, tiene al gobierno paralizado. Nada hace prever que el panorama se modificará en el corto plazo. Durante mucho tiempo, en Casa Rosada aseguraban que la discusión por la suspensión de las Primarias estaría saldada en septiembre, luego octubre y ahora hay quienes ya hablan de diciembre. Sin embargo, en un importante despacho adelantan que no se descarta que la discusión termine de saldarse recién el próximo año, una circunstancia poco habitual y que pondría en jaque los usos y costumbres del ejercicio de la ley electoral.

Si bien en la mesa política descreen de la posibilidad de que un outsider logre imponerse por sobre el economista y dan por descartado un rompimiento por parte de Bullrich, sólo su mera intuición les asegura que el próximo año el Partido Justicialista llegará tan dividido como sigue hasta ahora. ¿Qué pasaría si, a diferencia de lo que creen en un importante despacho de Balcarce 50, las interlocuciones entre San José 1111, La Plata y Tigre no están tan cortadas como se supone? A más de uno se le incendiarían los manuales.