Los malabares que hace la gente para llegar a fin de mes: changas, préstamos y menos comidas o salidas
último miércoles, en la apertura de la exposición Oil & Gas en la provincia de Neuquén, el presidente de la Nación, Javier Milei, se expresó con cierta verborragia , malestar y rechazo respecto a la a que la gente no llega a fin de mes, o le cuesta muchísimo hacerlo. Incluso se preguntó el Jefe de Estado: "¿Cómo hace con los días restantes?".
A las pocas horas, y ante la Prensa, se sucedieron las respuestas, revelaciones y aclaraciones de aquellos que dan cuenta de la realidad extrema que el mandatario presidencial parece desconocer.
Lavar autos, uno de los changas a la cual recurren las personas que tienen dificultades para llegar a fin de mes.
En este sentido, Ezequiel, quien reside en la localidad bonaerense de Burzaco, afirmó: "Nunca me pasó esto tan así. Desde los 18 años trabajo bajo relación de dependencia, tengo 37, y me siento en un pozo que cada vez se hunde más".
Esta impresión tiene fundamento en el estado de situación que padece, y en el que está sumergido económicamente. "Mi esposa y yo trabajamos, cobramos e inmediatamente pagamos los servicios, los préstamos, los adelantos de sueldo y otros préstamos de familiares y amigos. Luego con lo que nos sobra, compramos la comida. Al finalizar la plata, comenzamos con la rueda de nuevo, y así vamos estirando el mes".
Ese inicio del retorno a los créditos o pedidos de dinero a personas cercanas y no tanto, suele tener lugar a los 15 días de transcurrido el mes, aunque el propio hombre reconoció haber acudido a fondos ajenos en la primera semana, posterior al ingreso salarial.
En coincidencia, Gabriela, vecina del barrio de Floresta, aseguró: "No llego ni de casualidad al día 15, por eso empleo la tarjeta después. Entre 500.000 pesos y 600.000 pesos se me va en la tarjeta, y hay meses que no llego a pagar el costo mínimo".
A pocas cuadras de allí, en Paternal, Mariu reconoció: "Para llegar a fin de mes, primero pago todo y me quedo sin un peso. Uso el descubierto bancario, y después cuando entra el sueldo se descuenta". A su vez, aseguró que trata "de hacer una compra mayorista a principio de mes, con el resto del sueldo, para que por lo menos comida no falte". No obstante, también afronta "un crédito prendario" que hizo a pocas cuotas: "Pero de 6,hermanos, soy la única bancarizada con antigüedad, por lo tanto financio a toda mi familia, y eso a veces me dificulta un poco los pagos", reveló.
Anahí, de la localidad bonaerense de Villa Lynch, reveló: "Ando de préstamo en préstamo para vivir. Recurro a prestamistas informales, y estoy debiendo fácil 7.000.000 de pesos, pero pago por semana". Ese dinero al cual acude porque no tiene trabajo, y solo percibe la Asignación Universal por sus 4 hijos, lo destina al pago de impuestos y de créditos.Justamente, la madre de familia admitió que "me vence, por estas horas, una cuota de 250.000 pesos y no la puedo pagar". Este apremio le desencadenó una enorme dificultad, que la puede poner en peligro: "Ya no me deja respirar la cobradora y me dice que va a venir gente porque ya me esperó mucho. Estoy encerrada en mi casa no dejo salir a nadie".
Un ingreso similar y por demás limitado perciben Alejandro y su esposa, de 54 y 59 años, oriundos de Mar del Plata. Mensualmente disponen de 380.000 pesos, y por esta razón, el hombre manifestó: "Elaboramos algunos productos para consumo propio, así no compramos, como pan lactal, bizcochos dulces y salados, torta, pizzas, masa de empanadas. Nos sale más barato hacerlos". Pero al mismo tiempo expresó: "Comemos carnes 4 veces por semana. Obvio nos gustaría sobre todo agregar más alimentos. Nos tenemos que ajustar a nuestra realidad". A pesar de reconocer no soportar faltantes alimentarios básicos, sí carecen de cobertura médica, y en sus casos resulta más gravitante porque sufren de hipertensión.
Hablando de enfermedades crónicas que agudizan el presente económico familiar, Santiago, de Mar del Plata, tiene 33 años y fue sometido a 74 cirugías por diversas afecciones, principalmente una discapacidad neuromotora degenerativa crónica sin cura, espina bífida, atrofia muscular seguida con osteoporosis grave y epilepsia refractaria. En consecuencia, debe permanecer bajo tratamiento y es su mamá, Julieta, quien lo acompaña en todo momento, y por ende no dispone de tiempo laboral. Es por ello que la mujer detalló: "No se llega ni a fin de mes, ni a mitad de semana. Pedimos prestado o hacemos rifas. Hace una semana que estoy a migajas por Santi y todavía no pude pagar el alquiler, pero tengo una semana para ponerme al día, si no me quedo en la calle".
En relación a la asistencia a pacientes como Santiago, Mariana Saldaña, de la localidad bonaerense de Luján, brindó una minuciosa descripción de la odisea económica que deben atravesar los acompañantes terapéuticos. Ella se desempeña en una escuela: "Solemos trabajar 80 horas mensuales, 20,x semana. Este mes recibimos casi 500.000 pesos", apuntó. "Hablando con compañeras porteras docentes, me contaron que tienen deudas enormes en tarjeta de crédito y cuentas como mercado pago para cubrir cuando no llegan a fin de mes. Se endeudan por comida", agregó. "Una docente tenía 12.000.000 de pesos en tarjeta y logró refinanciarla en 24 cuotas. Una portera que gana 800.000 pesos al mes tiene 8.000.000 en tarjeta del banco, más mercado crédito. Haciendo la refinanciación de la refinanciación. Pero algunos bancos si no pagas en pocas cuotas o saldas deuda total, más punitorios e intereses, no les dan refinanciamiento", señaló. Por ello, muchas acompañantes realizan dos turnos laborales y de todas formas no alcanzan a cobrar 1.000.000 de pesos.
En todas las realidades, más allá de las diferencias en los ingresos y en las ocupaciones, hay un lugar común: no se llega a fin de mes con recursos propios y entonces caen en los ajenos, mediante préstamos y créditos. Así pueden subsistir los días restantes al mes próximo, respondiendo a una incógnita que el Presidente manifestó con ironía en los últimos días.

