Militancia digital El peronismo busca replicar el modelo digital de Lula con su propio “ejército” en WhatsApp
El peronismo busca trasladar al escenario político argentino una estrategia de comunicación digital que tuvo una fuerte expansión en Brasil: el canal de WhatsApp “Ejército del Peronismo” toma como referencia al denominado “Ejército de Lula”, una herramienta de movilización masiva creada para impulsar la campaña del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.
El antecedente brasileño fue impulsado por el diputado André Janones y llegó a superar los 10 millones de seguidores. La iniciativa se apoyó en WhatsApp como canal de contacto directo con la militancia, con el objetivo de difundir mensajes, instalar consignas y coordinar acciones de comunicación en un entorno distinto al de las redes sociales abiertas.

El modelo se caracteriza por un tono de comunicación directo, con mensajes de rápida circulación, audios, videos y consignas que buscan incentivar a los participantes a compartir contenidos y ampliar su alcance. La lógica es convertir a cada integrante del canal en un punto de distribución de los mensajes políticos, con una dinámica de participación que va más allá del consumo pasivo de información.
experiencia brasileña se convirtió en un caso de análisis por la escala que alcanzó y por el uso de una plataforma de mensajería para organizar la comunicación electoral. A diferencia de las publicaciones tradicionales en redes sociales, los canales de WhatsApp permiten distribuir contenidos de manera directa entre sus seguidores, aunque su alcance efectivo depende de la participación de los usuarios y de la circulación que logren los mensajes.
El canal “Ejército del Peronismo” toma como referencia la experiencia brasileña del “Ejército de Lula”
En la Argentina, el “Ejército del Peronismo” aparece como una adaptación de esa lógica al universo militante local. La propuesta apunta a aprovechar una herramienta de uso cotidiano para difundir contenidos políticos y articular la participación de simpatizantes, en un contexto en el que los espacios partidarios buscan fortalecer su presencia digital y disputar la conversación pública.
La referencia a Lula también muestra cómo las estrategias de comunicación política desarrolladas en otros países pueden funcionar como modelos para organizaciones y dirigentes de la región. El desafío para cualquier iniciativa de este tipo es transformar la cantidad de seguidores en participación sostenida y lograr que los mensajes circulen más allá del público que ya acompaña al espacio político.

