Con su salida, el exmandatario se convirtió en el segundo presidente paraguayo elegido democráticamente que fue removido mediante un juicio político desde el final de la dictadura de Alfredo Stroessner, en 1989. El antecedente corresponde a Fernando Lugo, destituido el 22 de junio de 2012.

Ahora, Pedro Alliana deberá afrontar el desafío de conducir Paraguay hasta agosto de 2028, mientras el país intenta superar la crisis institucional, recuperar la confianza de la ciudadanía y avanzar en las investigaciones vinculadas al escándalo financiero de Ueno Bank.