El séptimo puesto de Franco Colapinto en el Gran Premio de Madrid dejo un resultado destacado para el Piloto qué durante el fin de semana también abrió una ventana sobre su vida lejos de los circuitos. En una charla con el ciclo Corazón de F1, Colapinto contó cómo vive en Mónaco y definió el lugar que ocupa José María “Pechito” López en su día a día.Durante una distendida charla, el corredor se refirió a la adaptación a la vida en el Principado, a la exposición pública que ganó desde su llegada a la categoría y a las actividades que busca cuando dispone de una semana sin carrera.Mónaco es su base durante la temporada, aunque Colapinto planteó que su cotidianeidad allí está lejos de reproducir la que tenía antes. Cuando le preguntaron si conservaba plantas en su casa, respondió con humor: “No hay plantas. Ya no hay. No hay verde”. Incluso bromeó con que el único oxígeno del departamento era el del aire acondicionado.La anécdota derivó en una definición más amplia sobre su vínculo con el lugar. “Si bien capaz no soy muy fan de Mónaco, de donde vivo, porque es una vida un poco falsa a lo que yo estaba acostumbrado y no es lo que yo conocía”, explicó el argentino. Con el paso del tiempo, de todos modos, señaló que aprendió a sentirse cómodo en ese entorno.El piloto remarcó que el atractivo del área está fuera de la lógica urbana y social que asocia al Principado. Destacó la cercanía de las montañas y el mar, dos elementos que le permiten salir de la dinámica exigente del calendario. “Me fui acostumbrando y me es fácil desconectar donde estoy”, dijo.
Para Franco Colapinto, los períodos sin actividad de Fórmula 1 son escasos, pero intenta usarlos para separarse del deporte. En ese sentido, explicó que aprovecha las condiciones naturales de la zona para entrenar, caminar, ir a la playa o simplemente pasar un día fuera de la rutina competitiva.El bonaerense comparó algunos paisajes de los alrededores con Mallorca, aunque aclaró que no son iguales. “Tiene su parte un poco mallorquina, con las montañas, con el mar”, señaló. Según relató, ese entorno le facilita tanto la preparación física como los momentos de descanso, algo que considera necesario después de semanas marcadas por viajes, presión y compromisos de equipo.“Para entrenar es muy divertido, para salir a caminar, para ir a la playa, para pasar un día desconectado un poco de la vida y desconectar un poco con la naturaleza también es fácil”, enumeró.

En esa vida Europea, José Pechito López Ocupa un lugar central.El piloto argentino del Campeonato Mundial de Resistencia de la FIA pasó a ser una pieza fundamental para el joven oriundo de Pilar: “Lo amo a Pechito. En Mónaco es, al final, la única persona que tengo y siempre me cuidó mucho desde que llegué”.
La cercanía entre ambos excede un saludo habitual entre dos referentes del automovilismo argentino. Colapinto contó que aprovechan las semanas libres para entrenar juntos y compartir días fuera del circuito. También mencionó a Carli (Carla Fiandrino), pareja de López, y a Imola, la perra del piloto, a la que describió como su favorita.El joven corredor valoró especialmente el ejemplo deportivo de López. “Es de las personas que admiro mucho como deportista, como persona”, sostuvo. En particular, destacó la disciplina que conserva en la vida cotidiana y la continuidad de su ambición después de una carrera cargada de títulos y triunfos.


