Un título más que se suma a una lista de 48 que ya parece inalcanzable para los que le corren de atrás. Un título más que, a sus 39 años, agranda una figura que ya no necesita dar más muestras de nada. Pero, de todas formas, ahí está. Otra vez. Siendo determinante en un partido clave. En días donde la emoción está a flor de piel tras el anuncio de su partido de despedida de la Selección, Lionel Messi puso el cuerpo entero para volver a ser campeón. Esta vez, como en tan solo 34 de los 929 goles que tiene en su carrera, también puso la cabeza. Y con su testazo y una asistencia, Inter Miami le ganó 2 a 0 a Cruz Azul y conquistó la Campeones Cup.
Leo y su conexión con Luis Suárez, una vez más, tuvo sus frutos. Aunque, en esta ocasión, con roles invertidos. El 9 desbordó y el 10 apareció como un centro delantero de raza: le ganó de arriba a Willer Ditta (quien mide diez centímetros más), y con un cabezazo, metió el primer gol del triunfo. De yapa, con la particularidad de que fue el número 100 con la camiseta del Inter Miami en 115 partidos. Números que ya no tienen forma de explicarse. Y que pudieron extenderse: le anularon otro por un claro offside y tuvo una chance en la que apiló cuatro rivales y lo taparon antes de patear. Aunque sí agrandó la de asistencias (llegó a 424): con una fórmula que ya se transformó en constante para Las Garzas, le tiró un centro a Casemiro, quien, de cabeza, selló el 2-0 definitivo.


