Origen e historia de la Peregrinación Juvenil a Luján
.La Peregrinación Juvenil a Luján representa una de las expresiones de fe católica más populosas de la Argentina, movilizando anualmente a millones de fieles hacia el santuario de la patrona nacional.
El origen de esta caminata multitudinaria se remonta al 25 de octubre de 1975, cuando el sacerdote Eduardo Pironio, por entonces obispo de Mar del Plata, impulsó la primera marcha juvenil bajo el lema "Acompañemos a María en su viaje a Luján".
Aquella primera edición contó con la participación de unos 30.000 jóvenes que recorrieron a pie los 60 kilómetros que separan el barrio porteño de Liniers de la basílica lujanense.
La iniciativa buscaba encauzar la espiritualidad y la devoción de la juventud en un contexto histórico complejo, transformándose con el paso de las décadas en un fenómeno sociocultural de escala masiva.
Evolución histórica y consolidación de la caminata
A lo largo de sus más de 50 ediciones, la convocatoria creció de forma exponencial hasta superar los dos millones de participantes en sus jornadas más concurridas. El recorrido tradicional mantiene como punto de partida el Santuario de San Cayetano, atravesando diversos municipios del conurbano bonaerense como Morón, Merlo y General Rodríguez.
Con el paso de los años, la organización del evento requirió la incorporación de una compleja logística sanitaria, de seguridad y de asistencia. Miles de voluntarios, puestos de hidratación y unidades móviles de salud se despliegan en cada edición para brindar soporte a los peregrinos durante la marcha nocturna.
Simbología, tradición y dimensión cultural
El trayecto hacia la Basílica de Luján combina promesas, peticiones y agradecimientos individuales con una experiencia de acompañamiento colectivo. Cada año, la marcha es encabezada por la Imagen Cabecera de la Virgen, que parte desde la Catedral Metropolitana de Buenos Aires para guiar a los caminantes hasta el altar del santuario.
La peregrinación trascendió su carácter estrictamente religioso para convertirse en una tradición arraigada en la cultura popular argentina. La manifestación reúne año tras año a familias, agrupaciones parroquiales y caminantes de distintos puntos del país en un recorrido colectivo de fe y dedicación.

